Significado del 28 de Julio

CANTABRIA ANTES DEL 28 DE JULIO DE 1778

En plena Edad Media,  el territorio de la antigua Cantabria se aglutinaba, en gran parte, en la denominada Merindad de Peñas de Amaya fasta el Mar, dividida a su vez en comarcas: Asturias de Santillana, Trasmiera, Liébana y Pernía, Campoo,  Vecio, Bricia-Bezana, Mena, Montes del Pas y Ruesga con Soba.

 

 

A finales del siglo XIV las viejas Merindades fueron sustituidas por los Corregimientos, estableciéndose en 1473 el Corregimiento de las Cuatro Villas con Trasmiera, también conocido como Bastón de Laredo, que abarcaba todos los términos incluidos entre la costa de Peñamellera y la jurisdicción de Castro Urdiales, limitando al sur con el Corregimiento de Campoo y el de Las Siete Merindades de Castilla Vieja.

 

 

Los cambios estructurales en la administración de los territorios supusieron no pocos conflictos, bélicos y judiciales. Uno de ellos, el conocido como Pleyto Viejo (1438),  otorgaría sentencia favorable del Marqués de Santillana frente a los vecinos, anulándose así la Merindad de la Asturias de Santillana y sus Juntas Generales. Sin embargo años más tarde y en otro pleito similar,  una sentencia favorable a los carredanos frente a los abusos señoriales animaría a los santillanos a reabrir la causa a través del Pleito de los Valles, obteniendo sentencia favorable en 1581. A partir de ese momento, los nueve valles litigantes -Camargo (junto al hoy municipio de Astillero), Alfoz de Lloredo (junto a los actuales municipios de Comillas, Udías y Ruiloba), Villaescusa, Cabuérniga (que aglutinaba además a Ruente y los Tojos), Cabezón (que incluía Mazcuerras), Penagos, Piélagos, Reocín y Cayón-, decidieron formar la Provincia de los Nueve Valles. Durante dos siglos actuarían unidos e irían aglutinando jurisdicciones, lo que tendrá su trascendencia posterior porque es precisamente desde este cuerpo administrativo desde donde se impulsará de forma definitiva la  integración territorial de Cantabria.

Antes, no obstante, hubo otros  intentos de unidad motivados por la defensa común de privilegios y costumbres, sobre todo desde comienzos del siglo XVIII y como consecuencia de las reformas borbónicas. Para revertirlas, las distintas Juntas existentes en territorio cántabro plantearán un  nuevo pleito que ganarán en 1726, activándose así el proceso de unificación de  las jurisdicciones en un solo cuerpo administrativo. Al año siguiente se constituye el Partido de las Cuatro Villas de esta Costa de la Provincia de Cantabria, compuesto por los diputados de Peñamellera y Ribadedeva, Liébana, las Cuatro Villas de la Costa, los Nueve Valles, Trasmiera, Pas, Mena y Tudela; esto es, todas las jurisdicciones comprendidas entre el Principado de Asturias y el Señorío de Vizcaya. Sus ordenanzas describían la estructura y forma de organización, trasladando al monarca el deseo expreso de configurar una nueva provincia. Sin embargo, la corona no lo tendrá en cuenta.

Poco después, en 1755 se configura el  Partido y Bastón de las Cuatro Villas  y Bastón de las Cuatro Villas de esta Provincia de Cantabria, proclamándose también sus Ordenanzas. Según ellas, el Partido "en razón de los inconvenientes y graves perjuicios que hasta aquí se han experimentado de la desunión de las jurisdicciones que le componen (¿), nos habemos convenido en que para ocurrir a el remedio de todo y establecer una unión segura y perpetua, a imitación del Principado de Asturias y otras provincias del Reino, se formen las ordenanzas siguientes para que, reconocidas por todas las jurisdicciones y aceptadas, se pasen a otorgar por los señores diputados de ellas".  

Al igual que la anterior intentona, la Corona las rechazaría; con todo, la unidad administrativa de un territorio homogéneo en cultura y costumbres, era ya irreversible, más tras la erección, un año antes de este segundo intento, del Obispado de Santander, que abarcaría un territorio que incluía las Asturias de Santillana más Trasmiera, la Pasieguería, el Valle de Mena y las Encartaciones, similar al del Bastón.

 

 

 

Y así fue. A partir de una serie de desagravios que espolearon a todas las jurisdicciones y nucleados en torno a la Provincia de los Nueve Valles,  se convocó a los distintos territorios cántabros el 21 de marzo de 1777 en Puente San Miguel "para unirse y acompañarse". Allí se establecerán las bases para la  unificación administrativa y jurisdiccional, debatiendo las competencias de la futura Provincia, que serán aprobadas, previo debate en cada Valle, el 28 de julio de 1778 en Puente San Miguel, proclamándose las Ordenanzas de Cantabria. Junto a los Nueve Valles, las firmaron también Ribadedeva, Peñamellera, Liébana, Peñarrubia, Lamasón, Rionansa, San Vicente de la Barquera, Coto de Estrada ( en Val de San Vicente), Valdáliga, Santillana, Viérnoles, Cartes, Buelna, Cieza, Iguña, Bárcena, Anievas y Toranzo.