Significado del 28 de Julio

CANTABRIA TRAS EL 28 DE JULIO DE 1778

El artículo 47 de las Ordenanzas de Cantabria hacía  especial énfasis en invitar a aquellos otros territorios que no asistieron a la histórica Junta del 28 de julio de 1778, contemplando la manera de agregarse a la Provincia de Cantabria.  De esta manera, en los años siguientes se integraron los valles de Tudanca, Polaciones, Herrerías, Castañeda, Torrelavega, Val de San Vicente, Carriedo, Tresviso, La Vega, San Roque y San Pedro. En el mapa siguiente se puede observar el contorno de los nueve Valles originales y la extensión máxima que abarcaría la Provincia de Cantabria.

 

 

Sin embargo, el nuevo ente administrativo  encontró un obstáculo en Santander, villa que había adquirido un nuevo estatus en los años anteriores. Los intentos por incorporarla a ella y al resto de jurisdicciones orientales, también reticentes por el papel protagonista de Laredo, fracasaban constantemente hasta que en 1796 se cancela el fuero de franquicia que sobre el transporte o consumo interno de mercancías disfrutaban las villas portuarias desde tiempo inmemorial. El perjuicio era tal que a Santander no le quedó otro remedio que promover la solidaridad y reivindicar la unidad de las jurisdicciones. El 18 de mayo de ese mismo año, la villa envía un escrito al Diputado General de Trasmiera y a los ayuntamientos de Santoña, Laredo, Castro Urdiales, Seña y Guriezo para congregarles en Junta General. Ese mismo día solicita la incorporación a la Provincia de Cantabria.


Enseguida se convocó Junta, para el 20 de junio de 1796, aceptándose el ingreso de Santander, y poco más tarde, el 6 de julio, se convocó Junta General en El Astillero a todos los territorios cántabros, incluidas las comarcas orientales.


Con todo, los acontecimientos posteriores truncarían el crecimiento y consolidación de la Provincia de Cantabria, que no su funcionamiento. En 1799 se crearía la Provincia Marítima de Santander, segregada de la Intendencia de Burgos y aglutinadora del Corregimiento de las Cuatro Villas y de las jurisdicciones en él inscritas, incluida la Provincia de Cantabria. Aunque tuvo una vida efímera, hasta 1803, su perímetro fue acotando el que definitivamente culminaría, años más tarde, la integración de todos los territorios cántabros.

 

 

Poco más tarde, la ocupación francesa implantaría un nuevo modelo de administración territorial, las Prefecturas, creándose la de Cabo Mayor (Santander) y dando por tanto verosimilitud a ese proceso de unidad de las jurisdicciones cántabras. Mientras, la Provincia de Cantabria creada en 1778, tomó nuevos bríos asimilándose con la Junta Suprema Cantábrica o Junta Suprema de Cantabria, órgano que asumió la resistencia frente al invasor francés y que abarcaría el territorio del Obispado de Santander, invitando a sumarse al Valle de Campoo, que todavía dependía de Toro, mientras que la Liébana, provincia adscrita aún a León, rápidamente se convertirá en sede del Armamento Cántabro, el ejército de voluntarios de la Junta Suprema.


Tras la guerra y ante el nuevo escenario constitucional, tanto la Provincia de Cantabria como los liberales, plantearán la creación de la Diputación de Santander, a pesar de las reticencias de Burgos. La regionalización del reino se conseguirá, en un primer momento, en 1822 al aprobarse una estructura territorial de cincuenta y dos provincias, en la que se tiene en cuenta los criterios poblacionales y de extensión, así como las afinidades culturales.


La constitucional Provincia de Santander incluiría lo que hoy es la Comunidad Autónoma de Cantabria más el Valle de Mena -incluida la franja occidental del Colisa que le unía con Villaverde- las Peñamelleras, Ribadedeva  y recuperando Limpias y Colindres, que estaban adscritas al Señorío de Vizcaya. La propuesta de provincia iría a Madrid bajo el nombre de Cantabria, aunque una Orden Ministerial posterior obligaría a asumir, a todas las provincias, el nombre de su capital. En ella se fijaba que "en el distrito de la provincia de Burgos se contenía el país conocido con el nombre de Montañas de Santander, aunque de hecho era provincia distinta, conocida por el Bastón de Laredo con batallón de milicias provinciales, etc. Este país por su naturaleza montuoso, difíciles comunicaciones con Burgos, propensión a la navegación, conformidad de costumbres, producciones, etc., llamaba a formar provincia marítima separada de Burgos".

 

 

Finalmente, y aunque otra vez la Provincia de Cantabria surgida en Puente San Miguel cobraría  protagonismo, en 1833 se aprobaría el definitivo perímetro territorial, el que ha llegado hasta nuestros días.